El futuro se imprime en 3D



El 75% de los niños que están estudiando trabajarán en empleos relacionados con la tecnología y el diseño. Por eso, es fundamental introducir las nuevas tecnologías para que vayan familiarizándose.

Lo último es introducir las impresoras 3D, impresoras que se usan en carreras tan diferentes como la medicina, la robótica o el arte.
 

La importancia del diseño en la sociedad humana

Las nuevas tecnologías son muestra evidente de la necesidad del diseño: la revolución tecnológica y digital ha permitido que los ordenadores, por ejemplo, no sean simples máquinas que procesan datos sino que han mejorado su diseño y su estética para hacerlos agradables a la vista del consumidor.

Cada diseñador tiene su propia manera de mirar el mundo y lo plasma en cada una de sus obras. A diferencia de los objetos industriales, los cuales están diseñados para el consumo y se producen en masa, los diseñadores crean obras únicas e irrepetibles, cuya finalidad es satisfacer las necesidades de la gente y hacer su vida más cómoda.

El diseño se convierte, por tanto, en una marca de identidad, no solamente del diseñador sino también del consumidor: los diseñadores buscan la ergonomía, la comodidad y la calidad para que sus obras perduren en el tiempo.
 

El futuro se imprime en 3D


En los últimos años, el desarrollo de impresoras 3D de uso doméstico ha permitido que varios modelistas-constructores las utilicen para hacer realidad diversos proyectos caseros, antes inimaginables fuera de un laboratorio.

Usando materiales como plástico, metales, cerámica e, incluso, células humanas; las impresoras 3D pueden imprimir cualquier cosa desde figuras de plástico hasta órganos humanos.
Industria, construcción, medicina, aeronáutica o gastronomía son algunas de las especialidades que ya utilizan estos aparatos.

Las aplicaciones de las impresoras 3D avanzan a pasos agigantados, desde el uso médico de los materiales biocompatibles hasta zapatillas y juguetes diseñados por uno mismo e impresos en casa, lo que representa un futuro lleno de posibilidades que ya no parece tan lejano.
 

El precio es el gran inconveniente

El principal obstáculo para la impresión 3d es su elevado coste: podemos encontrar impresoras que van desde los 400 euros hasta las más sofisticadas que llegan a un valor de casi 5000 euros.
 

Por qué es tan importante

Las impresoras 3D pueden ayudar a campos tan diversos como la salud o las relaciones comerciales.

La apuesta por estos aparatos puede revolucionar estos sectores, mejorando su funcionalidad y ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida.

El futuro no está escrito, pero sabemos en qué está impreso: en 3D.


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